recuerdo, como si todo hubiese concluido
ayer, aquella rumorosa semana de agua, sol y miel
cuando conocí por vez primera (fue un privilegio),
el sendero de la dicha preñado de ilusiones y como,
se encabritaba el río en su semblante enigmático y,
una hoguera hondísima fluyendo de las entrañas
Y es que parecía, que todo lo que tocaban sus manos,
soberbiamente puras y prodigas, ardía misteriosamente.
No sé si el amor afinaba secretamente
sus áureos instrumentos de cuerda y de viento
pero era monumental su imagen, tan próxima
reclinada sobre el imponente calor de Abril.
Esa semana luminosa fue única. Sus labios
me hacían evocar: corazón, sol, ternura, mar,
vida, fuego. Dándole un nuevo rostro al paisaje.
Entonces me volví a mi fuero y me dije: ¡Ámala!
Pero, ámala como sí fuera el único fin de tu vida.
Y créanme, no fue difícil alimentar mis sueños
iluminados por el brillo de sus ojos.
Entre los veraneantes era la más bella. De mis
sueños, el más hermoso que había soñado.
Era el Abril de 1969. Los pinos silvestres
eran mecidos implacablemente por los vientos
de un pueblecito que no tenía ventanas al mar.
Que breve e inolvidable aquel tiempo y, aunque
no debiera seguir rememorando esa plenitud
entre los dos, no puedo negar que lo he
guardado todo atado al silencio de mi alma.
Esa necesidad urgente que desde entonces me devora.
Aquel dolor desesperado. Aquella sed que aún me tienta…
Pues, ¡Oh Dios! Tú sabes que es imposible olvidar
aquel esplendor tan decisivo emergiendo de las aguas,
mirarla desde el deseo y sentirla contra mi cuerpo,
la sangre barboteando como lava derretida y,
mi piel vibrando al unísono junto a la suya
como una ola agonizante que muere
estremeciéndose a la orilla de sus playas.
Y más aún, ¿Cómo dejar extinguirse vanamente
todo el fuego de Abril ardiendo entre sus manos?
Aunque se diga ahora, que sólo es una invención
de mi nostalgia, un peregrino sueño en el ocaso
yo, avivaré su fuego
lo alimentaré, como el aceite a las lámparas
con dulces atrevidos besos, animando la llama
que guarda celosa en sus entrañas.
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