miércoles, abril 15, 2009

Todo el fuego de Abril ardiendo entre sus manos

Haciendo memoria de mis mejores tiempos
recuerdo, como si todo hubiese concluido
ayer, aquella rumorosa semana de agua, sol y miel
cuando conocí por vez primera (fue un privilegio),
el sendero de la dicha preñado de ilusiones y como,
se encabritaba el río en su semblante enigmático y,
una hoguera hondísima fluyendo de las entrañas
(de su ser.

Y es que parecía, que todo lo que tocaban sus manos,
soberbiamente puras y prodigas, ardía misteriosamente.

No sé si el amor afinaba secretamente
sus áureos instrumentos de cuerda y de viento
pero era monumental su imagen, tan próxima
reclinada sobre el imponente calor de Abril.
Esa semana luminosa fue única. Sus labios
me hacían evocar: corazón, sol, ternura, mar,
vida, fuego. Dándole un nuevo rostro al paisaje.

Entonces me volví a mi fuero y me dije: ¡Ámala!
Pero, ámala como sí fuera el único fin de tu vida.
Y créanme, no fue difícil alimentar mis sueños
iluminados por el brillo de sus ojos.
Entre los veraneantes era la más bella. De mis
sueños, el más hermoso que había soñado.

Era el Abril de 1969. Los pinos silvestres
eran mecidos implacablemente por los vientos
de un pueblecito que no tenía ventanas al mar.
Que breve e inolvidable aquel tiempo y, aunque
no debiera seguir rememorando esa plenitud
entre los dos, no puedo negar que lo he
guardado todo atado al silencio de mi alma.

Esa necesidad urgente que desde entonces me devora.
Aquel dolor desesperado. Aquella sed que aún me tienta…

Pues, ¡Oh Dios! Tú sabes que es imposible olvidar
aquel esplendor tan decisivo emergiendo de las aguas,
mirarla desde el deseo y sentirla contra mi cuerpo,
la sangre barboteando como lava derretida y,
mi piel vibrando al unísono junto a la suya
como una ola agonizante que muere
estremeciéndose a la orilla de sus playas.

Y más aún, ¿Cómo dejar extinguirse vanamente
todo el fuego de Abril ardiendo entre sus manos?

Aunque se diga ahora, que sólo es una invención
de mi nostalgia, un peregrino sueño en el ocaso
yo, avivaré su fuego
lo alimentaré, como el aceite a las lámparas
con dulces atrevidos besos, animando la llama
que guarda celosa en sus entrañas.

.

jueves, marzo 26, 2009

ARRIEROS SOMOS... Y EN EL CAMINO ANDAMOS

Esta entrada se la dedico al gran compositor cantautor mexicano el interprete del bolero ranchero, el ya inmortal  CUCO SANCHEZ


y con ustedes dejo este video en el que interpreta de una forma genial, una de sus inmortales canciones que me llaga directo al corazón... el tema

"ARRIEROS SOMOS... Y EN EL CAMINO ANDAMOS..."!! la cual dedico a GAS



Arrieros somos y en el camino andamos
y cada quien tendrá su merecido
Ya lo verás que al fin de tu camino
renegarás hasta de haber nacido.

Si todo el mundo salimos de la nada
y a la nada por Dios que volveremos
me río del mundo que al fin ni él es eterno
por esta vida no más no más pasamos.

Tú me pediste amor y yo te quise,
Tú me pediste mi vida y te la di
Si al fin de cuentas te vas, pues anda y vete,
que la tristeza te lleve igual que a mi.

Arrieros somos.... y en el camino andamos....



Gracias por la visita...

miércoles, octubre 22, 2008

Asesíname

...

viernes, febrero 01, 2008

Con un regocijo que hacía palidecer la muerte


A la memoria de mi hermano Wilfredo…

Sal. 133-1: ¡Vean que bueno y agradable es
que los hermanos vivan unidos!


Cuando en aquel día inevitable
las campanas de San Francisco
echaron al aire su metálica voz de bronce
invitando a misa de cuerpo presente,
era de tarde.

¡Y esa tarde fue tuya, Wilfredo!
En esa tarde lánguida y aterciopelada
mientras dormías soñándonos en el azul del cielo
algo resplandece en tu rostro
y trasciende la serenidad de tu reposo
algo asciende y nos cubre
atraviesa lo ceremonial y nos estremece.

Esa tarde del último día de Octubre
¡Todos te pertenecimos!
Porque todos estábamos contigo
los pensamientos giraban a tu alrededor
y unidos dentro de ese inmenso círculo,
(como tú querías vernos)
nos confortábamos unos a otros.

Cuando el sonido del tañer
se fue quedando atrás
haciéndose más y más sordo
y el rumor de la marcha iba extinguiéndose
al irnos quedando envueltos en los recuerdos
de horas y épocas, como si las viviéramos de nuevo
y un rictus triste, o alegre
se posaba alternativamente en nuestras faces.

¡Sabíamos que la enlutada muerte palidecía!

Que a pesar del silencio
que con tanto celo guardaste
caminabas junto a cada quién
esparciendo generosamente la dulzura de tu paz
con el contento imperturbable
de la misión cumplida, de la simple alegría
de juntar la carne dividida
haciéndonos compartir la misma oración
… hágase Señor tu voluntad …

Esa tarde
con tu sonrisa vigilante
proyectando tu formidable linaje,
apocando la muerte, renaciste de entre los álamos.

Así te recordaremos, amigo, hermano,
así nos iremos alejando de la iniquidad del mundo.

Tú vigilarás nuestro dolor íntimo
que nunca verá nadie
sólo tú, en tu glorioso tránsito a la luz
al diáfano amanecer
libre ya de la lastrera carne que abandonaste.

El año nuevo y sus recién nacidas esperanzas


Un nuevo año del capullo ha salido.

Y las penas y bonanzas del pasado
(ya se han ido.

El año nuevo se cimbra y retoza como un niño
que pujante y lleno de esperanzas, sonríe.

Y balbuciendo sus primeras palabras, alza
los brazos y demanda:

¡Despertad y festejad conmigo mi fugaz infancia!

El límite de mis sueños sois vosotros.

Acompañadme a contemplar el valor real de las
(cosas
mientras las horas y los días siguen perteneciéndoles.

Mas a ti te digo: “Avanza confiada y anímate a restaurar
(tu vida…

¿Cuántas, cuántas esperanzas llevas apretadas y sin resolver?

Ancla firme el corazón a tu espíritu victorioso

¡Atrévete a tomar en tus manos el dominio de tu imperio!

¡Cíñelo! Hasta alcanzar la más alta verdad, el espíritu supremo.

E irrumpe caminando siempre adelante, con tu sonrisa
de serena sabiduría.

De los sinsabores y preocupaciones añejas,
has un nudo y échalos en saco roto,
por si mismos se irán confundiendo con las malezas
del camino.

Canto glandular

Canto con emoción delirante
trinos azul celeste y vino
para embriagarme de locura
cuando sé que vienes a buscarme
con ansia pura.

¡Hosanna en el cielo!

Que la abundancia pueble

Un torrente de bendiciones
acompañe tu llegada, el más bello canto
anuncie que vuelves sobre tus pasos.

La ternura sea contigo, amor que vienes

¡Loa en la tierra!

Ese coro de caracolas y címbalos que retumban
es el eco, el fulgor de mis glándulas que esperan
en el umbral del paraíso.

¡Bendito el camino que te trae a mí!

y benditas las horas que junto a mí te esperan

que la alegría colme cada espacio de tu cuerpo,

que tu alma vibre de gozo, pues cada estremecimiento
tuyo, tiene la virtud de multiplicar mis deseos.

Tu movimiento grácil, es mayo florido,
ánfora plena de ambrosía, fuente de inspiración.

Ya raya el amanecer, la alondra te anuncia
la aurora señala tu llegada con una estrella
ese halo de luz, música y amor que se atisba
es tu séquito divino. Pétalos de rosa, néctar
vino y frutas dulcísimas para celebrar tu presencia.

Como la realidad de un beso que está frente a mis labios

oigo tu voz y me alegro de tener oídos

de ser tu anfitrión, tu cama, tu mesa, tu sustento
porque amo tu risa, tu sed de locura. Tu placer
que es el alimento que nutre mi potencia…

Seremos uno con lo divino, en un abrazo celeste
para florecer de ternura, de fragancias, de luz
como un milagro de salvación de Dios.

Así me hago tu clímax de todos los días
tu río, tu sol, tu cielo. Tu Mesías
que busca contigo el verdadero sentido
de la existencia cósmica. El camino
de las elevaciones espirituales, de los sueños
donde se renuevan tus energías, tus emociones,
te embriagas de eternidad, de vitalidad
y te gozas de ser gozada.

Entonces todo estará consumado
por voluntad del cielo

Y que el fruto de tu vientre se mezcle
con mi semilla y quedemos desposados
en un mismo tálamo, en una misma carne
desde hoy y para siempre.

Alzando el vuelo

Al querido hermano y maestro espiritual
V: . M:. Dr. Rafael A. Torres Díaz



Rafael, te vemos dormitar sonriente
mientras te preparas para batir tus alas de fénix
¿cuántas veces antes habrás vivido la infancia
de la inmortalidad?

¡Eso nunca lo sabremos! ¡Tampoco si volveremos a verte!

Pero ahora te vemos ascender en el azul
y revolotear sobre nuestras cabezas, de seguro
en este momento te estarás preguntando: ¿cómo les irá sin mí?

Pensarás que nos hemos acobardado
al escuchar el eco de los lamentos y ayes
que espontáneos se derraman y fluyen.

Tal vez nos estés mirando como demasiado distantes
al vernos absortos en el vacío espiritual de las cosas
(mundanas.

Para él, -me digo- sólo somos un sueño…

Tan alejados de la realidad suprema, de la permanente
(luz,
del Allá donde apenas llega el susurro de nuestro
(dolor.

Pero, tu empeño por descubrir ese “Más Allá”,
fue más fuerte que nuestros vanos intentos
por detenerte. Todo esfuerzo por retrasar tu vuelo fue inútil.

Al fin nos convenciste: de que cuando llega la hora,
no tiene sentido permanecer al lado de los vivientes,
del grandioso simbolismo de tu grado de maestro,
de la inmensa paz de tu despertar al verdadero
mundo de la vida plena.

Así nos dejaste boquiabiertos,
viéndote cómo te adentrabas tranquilamente
en la espesura de ese bosque monumental y glorioso,
cómo te perdías en los espacios etéreos de tu nuevo cielo
y serenamente tomabas posesión de tu columna
en el Oriente Eterno.

Y sólo atinamos a mirarnos unos a otros
tratando de descifrar el insospechado misterio
de tu sigilo y tu reserva.

Porque no fueron tus ansias ni la alegría de vernos caminar
por nosotros mismos, lo que te motivo verdaderamente
sino, el placer de contemplar por ti mismo
el Templo Celestial y el rito de Melquisedec.

Y es que Rafael estaba en lo correcto.

Esta vida de peregrinaje por las esferas celestes
no es más que un transitorio espejismo,
una vasta llanura de incertidumbre
en la que la noche igual que la muerte,
se burlan de nosotros.

Pero ten algo por seguro, ¡Amado hermano, amigo!.

Que llegado el momento de seguirte,
no vacilaremos en desplegar las alas,
alzar vuelo a la inmortalidad
y pasearnos contigo en el mismo jardín.

Alegoría del amor

Virtuosa como Afrodita en primavera

Vienes y me dejas tu sello grabado
como hierro candente en el libro sagrado del corazón.

Tus manos tiernas y primorosas
se posan en mi pecho abierto, vibrante, herido
por ciega, audaz pasión eterna.

Distraídamente observo tu mirada
como dos colibríes tornasoles revoloteando
el apetecido néctar oculto en el capullo de genciana.
Y la copa del amor entre tus dedos
que suavemente acaricias, ¿En virtud de que? Es tu secreto,
pero como apaciguas mi ardiente sed y mi dolor

Y la virtud del bálsamo ofreciéndose en tus labios de misterioso
(dulzor.

Sublime tu gesto, tus besos que son como bondadosa loción
de crema y miel, esparciéndose por mi cuerpo.

Incansablemente, una y otra vez, en ágiles toques de locura
de desbocada, inocente ternura.


Que van y vienen como las olas del mar en suspiros galopantes
que hacen surgir una extraña mezcla de seres
ardiendo de deseo, de gozo, de libertad suprema. Donde no existe
lo femenino ni lo masculino, ni línea divisoria
sino el holograma de un ser perfecto, cósmico, universal.

Y es así, porque todo queda reducido a una
resonancia, un deleite, una coherencia, un halo de luz de puras almas.

Y los pechos unidos, más a tono que nunca

Acercándonos a la inmortalidad que nace de los corazones

en el instante de la seducción y la entrega

Sin que nadie sepa donde comienza uno y donde termina
el otro, ni quien complementa a quien.

¡Sólo la más soberbia comunión de almas y fusión de cuerpos

que el universo entero haya visto jamás!

jueves, enero 17, 2008

Clamor que clama y que saco a orear



escucho tu clamoreo

subo a la habitación del silencio
donde lo fugaz pesa en las cuerdas dormidas de una vieja guitarra
y de la techumbre se desguindan jirones de voz apagada
y las paredes permanecen inmóviles ante el desprecio

Miradas expectantes rompen a buscar

pero no estás: sólo están las sábanas que envolvieron tus sueños.

¿todo en mí es ya extraño y eso justifica tu desaparición?

sin hilo argumental, fuera de contexto

Me he vuelto sordo a mi rebelión y al tinnitus que me aguijonea
(soy un completo inútil, no sirvo ni de mal ejemplo)
de este modo burlo mis cadenas

mas la pena no es rotunda. no aún. más allá del iluminado silencio,

oigo latires. escucho otra vez tu clamor. el amor resentido sentado en una esquina.
el espejo fragmentado por si mismo en su latencia

¡qué extraños nos hemos vuelto!
¡qué rara se ha vuelto la existencia!:

tú lloras y sonríes en el pasado que no termina de pasar

y yo sé que vivo porque te oigo clamorear.

viernes, diciembre 21, 2007

Pinceladas de tiempo




La espalda se te dobla
sin opción
bajo el peso de los años
la curvatura se hace mas pronunciada
al erguirte
cada vértebra se arquea en distintos ángulos
cada angulación te duele
¿y te preguntas porqué?
Porqué pesa más la vida que el tiempo

Cuando sientes el crujir de huesos
Un fogonazo de premoniciones te cruza
y te crucifica de norte a sur y de oriente
a poniente. Al mismo tiempo que ves caer
una lluvia de estrellas que te mojan el rostro
y disimulan tus lágrimas

¿No son acaso las lágrimas tan dulces
como las gotas de cielo?

El tiempo te va dibujando flecos
y ahondando grietas donde ocultas tus cartas
que plasmaron todas tus posibilidades
las puntiformes voces que te amaron, ecos
de risas consorte, consonantes, esdrújulas
palabras de oraciones que elevaste en sartas
de esculpidas meditaciones

Allí esta en el fondo de tus ojos el lienzo
como una cáscara de huevo, la pincelada
de voces del tiempo, rayando la piel
con máculas de soledades reteñidas